Pero hay que señalar que todos los
animales, excepto el hombre, carecen de ira. Aun siendo contraria a
la razón, no se genera en ninguna parte excepto donde existe la
razón. Los animales tienen impulsos, agresividad, fiereza,
embestida, pero no más ira que lujuria incluso si en otros
comportamientos son más exagerados que los hombres.
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