Orígenes troyanos de Roma

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Ante todo, es un hecho comúnmente admitido que después de la conquista de Troya los griegos se ensañaron con todos los troyanos, cero que con dos de ellos, Eneas y Antenor, por su derecho de antigua hospitalidad y porque siempre habían sido partidarios de la guerra y de la devolución de Helena, no usaron de ninguno de los derechos de guerra; que después Antenor, tras una serie de aventuras, llegó a la más apartada bahía del mar Adriático al frente de gran número de enetos, que, expulsados de Paflagonia por una secesión, buscaban asiento y un jefe tras la muerte de su rey Pilemenes delante de Troya, y, expulsados los euganeos que habitaban entre el mar y los Alpes, los enetos y los troyanos ocuparon aquellas tierras. Troya se llamó el lugar en el que desembarcaron por primera vez., y de ahí que la región se llame troyana; pero el conjunto de sus pobladores se han denominado vénetos.
(También es comúnmente admitido que) Eneas, fugitivo de su patria por el mismo desastre, pero destinándole los hados a mayores empresas, llegó en primer lugar a Macedonia; después, en su búsqueda de una patria, fue empujado a Sicilia; de Sicilia arribó con su flota al territorio laurentino. También este lugar se llama Troya. Como saqueasen el campo los troyanos allí desembarcados, a quienes después de su vagar casi infinito no les quedaba nada, excepto las armas y las naves, el rey Latino y los aborígenes que entonces ocupaban la comarca acuden armados desde la ciudad y los campos para rechazar la invasión de los extranjeros. A partir de aquí hay dos tradiciones. Unos dicen que Latino, vencido en combate, concertó la paz con Eneas, y posteriormente se unió en parentesco. Otros dicen que, dispuestos ya los ejércitos en orden de combate, Latino se adelantó a la primera línea antes de sonar los clarines e invitó al jefe de los extranjeros a una entrevista; que después le preguntó quiénes eran, de dónde venían, por qué desgracia habían salido de su país y con qué propósito habían ido a parar al territorio laurentino. Tras oír que aquella multitud eran troyanos, que su jefe Eneas era hijo de Anquises y Venus, que, prófugos de su país una vez incendiada su patria, buscaban asiento y lugar para fundar una ciudad, admirado de la nobleza de aquel pueblo y su héroe y de sus espíritus, dispuestos a la guerra o la paz, selló la confianza de la futura amistad tendiéndole la mano derecha. Después se concertó la alianza entre los jefes, hubo intercambio de saludos entre los ejércitos. Eneas se hospedó en casa de Latino; entonces Latino, ante sus dioses penates, añadió una alianza familiar a la pública mediante la entrega de su hija a Eneas en matrimonio. En todo caso, este hecho confirma la esperanza de acabar por fin el vagar troyano con un asiento fijo y seguro. Fundan una ciudad a la que Eneas llama Lavinium, del nombre de su esposa. Pronto de este nuevo matrimonio nació un vástago, también varón, al que sus padres le pusieron por nombre Ascanio.


(TITO LIVIO.  Los orígenes de Roma, 1, 1 [Maurilio Pérez González])


NOTAS: