Renuncia de Amor

cerrar

Desdichado  Catulo, deja de cometer locuras y lo que ves perdido dalo por perdido. Brillaron un día radiantes soles para ti, cuando ibas y venías a donde te llevaba la joven, amada por mí como ninguna otra será amada. Cuando allí surgían aquellos numerosos juegos amorosos, que tú querías y la joven no desdeñaba, brillaron en verdad, radiantes soles para ti. Ahora ella ya no los quiere. Tú no seas débil; no los quieras tampoco. Ni sigas a quien huye ni vivas desdichado; resiste con obstinación, aguanta. Adiós, joven, ya Catulo resiste. No te buscará ni irá a rogarte en contra de tu voluntad. Pero tú sufrirás, cuando nadie se dirija ati. Maldita, ¡ay de ti! ¡Qué vida te aguarde! ¿Quién se te va a acercar ahora? ¿A quién le parecerás hermosa? ¿a quién vas a amar ahora? ¿A quién le morderás los labios? Pero tú, Catulo, aguanta sin ceder.

(CATULO. 8 [Arturo Soler Ruiz])


NOTAS: