Invocación a las Musas

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Recíbanme las Musas, criaturas dulcísimas,
cuyos sagrados ritos celebro
y en cuyo gran amor me consumo.
Muéstrenme los caminos del cielo, las estrellas,
los diversos eclipses del sol y de la luna;
por qué tiembla la tierra; con qué fuerza los mares
profundos, sin barreras, se hinchan y se calman;
por qué el sol del invierno se apresura a bañarse en el Océano;
qué detiene a las noches de estío.
Mas si no puedo conocer estos secretos de Naturaleza,
y en torno al corazón se me hiela la sangre,
agrádenme los campos y las aguas que riegan
los valles; que, sin gloria, ame ríos y selvas.
¡Oh campos, y Esperqueo, y Taigeto festivo,
en cuya falda danzan las doncellas Laconias!
¿Dónde estáis? ¡Oh fresquísimas hondonadas del Hemo1!
¡Quién pudiera llegarse hasta allí y cobijarse
bajo la sombra protectora de vuestras ramas!

(VIRGILIO. Geórgicas, 2, 475, 490. [Traducción de Luis Alberto de Cuenca, Antonio Alvar])


NOTAS:   1. Referencias a elementos de la naturaleza por antonomasia: El Esparqueo es un río, El Taigeto un monte y el Hemo un viento "