NOTAS: 1 Era costumbre entre los romanos que las
mujeres tuvieran alguna mascota: pájaros, perros, etc. A menudo sus
amantes escribían poemas no sólo para sus amadas sino para las mascotas de
estas. Catulo le había escrito una al gorrión de Lesbia, su amada. Aquí
Marcial escribe una para la mascota de la amante de Publio.
|
|