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En
efecto considero que haces bien puesto que no quieres que te tengan
miedo tus esclavos, puesto que sólo usas el castigo de las palabras:
las bestias son advertidas con latigazos. No todo lo que nos hace
daño, además hiere; pero los placeres hacen llegar hasta la
excitación, de tal forma que provoca la ira cualquier cosa que no
responda al deseo. Nos adjudicamos la mentalidad de los tiranos;
pues aquellos habiéndose olvidado de sus propias fuerzas y de la
debilidad ajena se enfurecen así, como si hubieran recibido una
ofensa, de cuyo peligro la grandeza de su suerte los mantiene
segurísimos. Y no desconocen esto, sino que aprovechan la ocasión de
hacer daño quejándose. Han aceptado una injusticia para
hacerla.
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