De época
arcaica tenemos poco más que restos y fragmentos.
Catulo pertenece a la época clásica y
es autor de un librito de poemas, renovador de la
poesía latina que imita los modelos alejandrinos y la lírica
eolia.
Virgilio, quien en su primera obra las
Bucólicas o Églogas imita a Teócrito y consigue un éxito arrollador en la
Roma de Augusto.
Horacio es el introductor de la
métrica eolia en latín siguiendo los modelos griegos. Con
sus Odas y sus Epodos, se alcanzan
las más altas cotas de la poesía lírica de todos los
tiempos.
Un subgénero de la lírica que tuvo una
especial significación en Roma fue la elegía. Tibulo y Propercio cultivan la elegía,
ambos en la época de Augusto.
Ovidio, con una vasta obra poética trata entre otros el
género de la elegía en sus Pónticas y sus
Tristia. Junto con las Metamorfosis y
Los fastos de contenido mitológico, por una parte y
Los Amores, El arte de Amar y Las
Heroidas conforman lo más importante de la obra de este
autor.
Otro subgénero
que en Roma se cultivó también fue el de la sátira, genuinamente romana, cuyos
representantes más egregios fueron Persio y Juvenal. También
cultivo el género satírico Horacio en sus
Sermones.
De época
posclásica destacamos a los autores Marcial, famoso por sus epigramas
satíricos, hispano romano de Bílbilis (Calatayud)
y Juvenal, creador
del famoso tópico mens sana in corpore
sano.
La distinguen los temas: generalmente la expresión del dolor
como profundo sentimiento humano, pero también, como siempre la
forma: el dístico elegíaco es la estrofa propia de este género.