Hacia el 240 a.
C. Livio Andrónico escribió la primera obra literaria de que tenemos
noticia con la versión romana en versos saturnios de la
Odisea homérica.
Ennio fijará por escrito, en el primer gran poema
épico nacional romano, Los Anales, las leyendas
relativas al héroe Eneas. Además introduce en el latín
el mismo verso empleado en griego, el hexámetro dactílico.
Más tarde, en los últimos años del siglo
I a. C. la Eneida de Virgilio, el principal
poema épico latino, toma de Homero muchos de sus elementos
como la estructura de la obra contenidos, aspectos formales,
etcétera.
Después de
Virgilio, en la segunda mitad del s. I d. C., la épica culta
tuvo algunas manifestaciones más como la Guerra
Civil o Farsalia, sobre la guerra
civil en Roma que dio como vencedor a César, de Lucano, hispano sobrino de Séneca. Otro autor de la misma época fue Estacio, continuador de la tradición
épica de Virgilio con la Tebaida y la
Aquileida, de contenidos relacionados con los mitos
tebanos y de Aquiles, respectivamente.
En el siglo IV d. C. tenemos
aún poemas como el Mosela de Ausonio,
un galorromano originario de
Burdeos.