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Considérese
las Filípicas y las Olintíacas o el discurso
Sobre la corona y preguntémonos cuántas veces en la
historia del mundo ha sido posible dirigir la palabra en una reunión
concurrida al aire libre de ciudadanos corrientes pronunciando
largos discursos tan desprovistos de retórica o de latiguillos
cómicos, tan repletos de argumentación política sostenida y
rigurosa, tan desprovistos de falso sentimentalismo o de ampulosidad
y tan constantemente aderezados a temas elevados. ¿Podría hacerse
ahora? (G.
Murray. Grecia clásica y mundo moderno. Ed. Norte y
Sur) |