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Primero
localizamos y analizamos el verbo. Después, el resto de las
palabras de la oración, separando la raíz de las desinencias
para identificar el caso.
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El tipo de
verbo predispone la sintaxis de la oración: verbos
copulativos, transitivos, intransitivos, verbos que rigen un
caso determinado, etc. También los preverbios pueden darnos
pistas sobre la estructura que debemos esperar en la
frase.
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En griego, es
necesario entender bien la voz media y saber diferenciarla
de la voz pasiva.
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Las
preposiciones suelen ir delante y ellas y su régimen cumplen
siempre función de complemento circunstancial.
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A veces, el
tema verbal debe traducirse atendiendo sobre todo a su
aspecto: un pto. imperfecto griego puede equivaler a nuestro
pto. perfecto simple o un pto. perfecto griego puede
traducirse como un presente, etc.
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Las formas no
personales del verbo (infinitivo y participio) son muy
frecuentes y determinan toda la estructura de la oración
cuando aparecen, por lo que hay que procurar comprenderlas
muy bien.
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Las
conjunciones y nexos son de vital importancia
para distinguir la relación sintáctica entre
proposiciones. En griego, además, abundan las correlaciones
de todo tipo.
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La frecuencia
de la subordinación hace aconsejable tener una idea clara de
sus tipos más comunes.
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En griego, como
en todas las lenguas, hay construcciones o giros propios que
llamamos idiotismos o particularidades y que deben
trasladarse convenientemente a nuestro
idioma.