Acepciones de virtud a lo largo de la historia


Época micénica
s. VIII a. C.
Para los griegos de la Iliada y la Odisea la virtud representaba el "valor personal" o "valor guerrero" que distinguían a las acciones del noble, junto con sus dotes de buen consejero.
Época clásica
ss. V-IV a. C.
 

En estos siglos la ἀρετή  se va identificando con la δικαιοσύνη (justicia), la εὐσέβεια (piedad), la σωφροσύνη (templanza) o las demás cualidades que hacen falta en un ciudadano. En esta época supone la "excelencia" tanto física o intelectual y moral de un buen ciudadano de la polis. Para Sócrates es, ante todo, la "perfección moral".

Época helenística ss. IV-I a. C. 
En esta época pasa a designar la idea abstracta de "excelencia suprema" propia del soberano y su concreción en la "virtud de los buenos subditos" hermanados en un mundo cosmopolita.
Edad Media
cristiana

La virtud por excelencia era la "práctica de la fé católica" y, en el caso de las mujeres, especialmente la "castidad".

Posteriormente y durante los siglos XVIII y XIX

Un hombre o una mujer virtuosa era la que "se portaba bien", respetando, especialmente las normas sociales de la época.

Hoy en día

Para nosotros un virtuoso es alguien que toca muy bien, por ejemplo, el violín o el piano.