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“Pues bien ,oí decir que
vivió en Egipto en los alrededores de Náucratis uno de
los antiguos dioses del país, aquél a quien le está consagrado
el pájaro que llaman Ibis1. Su nombre era Theuth y fue el
primero en descubrir no sólo el número y el cálculo, sino la
geometría y la astronomía, el juego de damas y los dados, y
también las letras. [...] Pero una vez que hubo llegado a la
escritura ,dijo Theuth:"este conocimiento ,oh rey, hará más sabios a
los egipcios y aumentará su memoria .Pues se ha inventado como un
remedio de la sabiduría y la memoria".Y aquél replicó:" Oh, Theuth,
excelso inventor de artes, unos son capaces de dar el ser a
los inventos del arte, y otros de discernir en qué medida son
ventajosos o perjudiciales para quienes van a hacer uso de ellos. Y
ahora tú, como padre que eres de las letras, dijiste por
cariño hacia ellas el efecto contrario al que producen. Pues
este invento dará origen en las almas de quienes lo aprendan al
olvido, por descuido de la memoria, ya que los hombres, por culpa de
su confianza en la escritura, serán traídos al recuerdo desde fuera,
por unos caracteres ajenos a ellos, no desde dentro, por su propio
esfuerzo. Así que, no es un remedio para la memoria, sino para
suscitar el recuerdo lo que es tu invento. Apariencia de sabiduría y
no sabiduría verdadera procuras a tus discípulos.” (Platón. Fedro. Traducción de Luis
Gil) |