| Y Critón, tras oírlo, hizo señas al muchacho que estaba
cerca y el muchacho saliendo y dejando pasar un largo tiempo volvió
trayendo al que iba a dar la cicuta, que la
llevaba triturada en una copa. Viendo Sócrates al hombre
dijo: "¡Sea!, ¡el mejor!, pues tú (eres) experto en etas cosas,
¿qué es necesario hacer?" (Platón)
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