| Cuando, así pues, se daba cuenta de que ellos contra lo
oportuno con arrogancia se mostraban confiados, hablándoles les
espantaba con el fin de que se arredraran y cuando, a su vez,
tenían miedo sin razón, les hacía volver de nuevo a animarse.
Llegaba a ser de palabra una democracia, pero de hecho un gobierno
bajo el primer hombre. (Adaptación de
Tucídides)
|