|
Estimamos la
belleza, en efecto, con economía y la sabiduría sin
blandicie. Nos servimos de la riqueza más bien
como ocasión de obra que como jactancia de palabra, y
el ser pobre no es vergonzoso para nadie reconocerlo, sino
más vergonzoso el no evitarlo de hecho. (Adaptación de
Tucídides) |