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Los citaristas,
cuando los niños saben tocar la cítara, les enseñan las obras de los
poetas líricos, interpretándolas a la cítara, y obligan a las
almas de los niños a familiarizarse con sus ritmos y melodías, para
que queden más mansos y más tranquilos y, al estar bien
armonizados, sean útiles para hablar y actuar. Pues efectivamente
toda la vida del hombre precisa de ritmo y armonía.
(Adaptación de
Platón) |