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Los maestros,
cuando los niños saben las letras y están a punto de comprender lo
escrito como precisamente en su momento el habla, les dan a leer los
poemas de los buenos poetas y obligan a aprenderlos de memoria,
pues en ellos hay muchas advertencias y muchas exposiciones,
alabanzas y elogios de los antiguos hombres buenos, para que el niño
viéndolos con admiración los imite y aspire a ser semejante a ellos.
(Adaptación de
Platón) |