La democracia vista por Pericles

  τῶν ᾿Αθηναίων ἡ δημοκρατία

'Χρώμεθα γὰρ πολιτείᾳ οὐ ζηλούσῃ τοὺς τῶν πέλας νόμους, παράδειγμα δὲ μᾶλλον αὐτοὶ ὄντες τισὶν ἢ μιμούμενοι ἑτέρους. καὶ ὄνομα μὲν διὰ τὸ μὴ ἐς ὀλίγους ἀλλ' ἐς πλείονας οἰκεῖν δημοκρατία κέκληται· μέτεστι δὲ κατὰ
μὲν τοὺς νόμους πρὸς τὰ ἴδια διάφορα πᾶσι τὸ ἴσον
,


κατὰ δὲ τὴν ἀξίωσιν, ὡς ἕκαστος ἔν τῳ εὐδοκιμεῖ, οὐκ ἀπὸ μέρους τὸ πλέον ἐς τὰ κοινὰ ἢ ἀπ' ἀρετῆς προτιμᾶται, οὐδ' αὖ κατὰ πενίαν, ἔχων γέ τι ἀγαθὸν δρᾶσαι τὴν πόλιν, ἀξιώματος ἀφανείᾳ κεκώλυται.

 

ἐλευθέρως δὲ τά τε πρὸς τὸ κοινὸν πολιτεύομεν καὶ ἐς τὴν πρὸς ἀλλήλους τῶν καθ' ἡμέραν ἐπιτηδευμάτων ὑποψίαν, οὐ δι' ὀργῆς τὸν πέλας, εἰ καθ' ἡδονήν τι δρᾷ, ἔχοντες, οὐδὲ ἀζημίους μέν, λυπηρὰς δὲ τῇ ὄψει ἀχθηδόνας προστιθέμενοι.

 

ἀνεπαχθῶς δὲ τὰ ἴδια προσομιλοῦντες τὰ δημόσια διὰ δέος μάλιστα οὐ παρανομοῦμεν, τῶν τε αἰεὶ ἐν ἀρχῇ ὄντων ἀκροάσει καὶ τῶν νόμων, καὶ μάλιστα αὐτῶν ὅσοι τε ἐπ' ὠφελίᾳ τῶν ἀδικουμένων κεῖνται καὶ ὅσοι ἄγραφοι ὄντες αἰσχύνην ὁμολογουμένην φέρουσιν·

 

'Καὶ μὴν καὶ τῶν πόνων πλείστας ἀναπαύλας τῇ γνώμῃ ἐπορισάμεθα, ἀγῶσι μέν γε καὶ θυσίαις διετησίοις νομίζοντες, ἰδίαις δὲ κατασκευαῖς εὐπρεπέσιν, ὧν καθ' ἡμέραν ἡ τέρψις τὸ λυπηρὸν ἐκπλήσσει.

 

ἐπεσέρχεται δὲ διὰ μέγεθος τῆς πόλεως ἐκ πάσης γῆς τὰ πάντα, καὶ ξυμβαίνει ἡμῖν μηδὲν οἰκειοτέρᾳ τῇ ἀπολαύσει τὰ αὐτοῦ ἀγαθὰ γιγνόμενα καρποῦσθαι ἢ καὶ τὰ τῶν ἄλλων ἀνθρώπων.
( Θουκυδίδης)

La democracia ateniense

Nos servimos de un régimen político que no envidia las leyes de los vecinos, siendo nosotros mismos más un ejemplo que imitadores de otros. Y su nombre, por el hecho de no gobernar para unos pocos sino para los más, es llamado democracia. Y asiste, según las leyes, a todos la igualdad de derechos en sus discusiones particulares,

y conforme a su reputación, según es considerado cada cual en una cosa, no por su condición social más que por su virtud, se le honra en los asuntos públicos, ni a su vez por su pobreza, si puede al menos hacer algún bien a la ciudad, es estorbado por la oscuridad de su prestigio. 

Libremente tanto en las cosas relativas a la comunidad nos gobernamos como en lo que respecta a la sospecha recíproca de la cosas de cada día, no tomando a mal al vecino, si según su gusto hace algo, ni añadiéndole molestias no dignas de castigo, pero sí dolorosas a la vista.

Y conviviendo sin molestias en los asuntos privados, los públicos, por miedo sobre todo,  no los transgredimos, por obediencia de los que cada vez están en el poder y de las leyes, y especialmente de entre ellas cuantas están establecidas en ayuda de los que sufren injusticias y cuantas estando no escritas traen conllevan una vergüenza reconocida.

Y además incluso de nuestras fatigas nos hemos procurado numerosísimos descansos para el espíritu, sirviéndonos al menos de competiciones y de sacrificios anuales, y de dignas construcciones particulares, de las que su disfrute de cada día quita la pena.

 

Y vienen aquí, por causa de la grandeza de la ciudad, desde toda la tierra todas las cosas, y nos ocurre que los bienes producidos para el gozo particular los disfrutamos no menos que los de los otros hombres.
(Adaptación de Tucídides)