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En efecto, en las ciudades gobernadas
democráticamente, según la ley, no surge el
demagogo, sino que los mejores ciudadanos están
en la presidencia. Pero donde las leyes no
son soberanas, allí
salen demagogos.
Un único gobernante, en efecto, constituye
el pueblo, uno solo compuesto de muchos.
Pues
los muchos son soberanos, no al modo
de cada uno, sino todos en
total. (Adaptación de
Aristóteles) |