|
Pericles, siendo
poderoso por su consideración y por su
juicio, y habiendo llegado a ser claramente
insobornable por dinero, contenía a la
multitud con libertad, y no era llevado por ella
más que la llevaba él,
a causa del hecho de
no hablar por agrado tratando de adquirir el
poder a partir de lo que no es conveniente, sino
de oponerse a su cólera obteniéndolo por su
reputación.
Cuando, así pues, se
daba cuenta de que ellos contra lo oportuno con
arrogancia se mostraban confiados, hablándoles les
espantaba con el fin de que se arredraran y
cuando, a su vez, tenían miedo sin
razón, les hacía volver de nuevo a animarse.
Llegaba a ser de palabra una democracia, pero de
hecho un gobierno bajo el primer
hombre. (Adaptación de
Tucídides)
Mientras Pericles, así
pues, estaba al frente del pueblo, las cosas
relativas a lo de la ciudad estaban
mejor, pero tras morir Pericles mucho peor.
(Adaptación
de Aristóteles) |