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Pues no sólo acerca de las cosas comunes
estaban de acuerdo, sino también acerca de la vida
privada se mostraban mutuamente tanta sensatez
cuanta precisamente le es menestaer a los que son
muy inteligentes y comparten una misma
patria.
Pues los más pobres de los ciudadanos tan
lejos estaban de envidiar a los que más tenían,
que cuidaban igualmente de las grandes casas
como precisamente de las suyas propias,
creyendo que la
felicidad de aquéllos les daba
bienestar.
Los que tenían
bienes no sólo no menospreciaban a los que estaban
más necesitados, sino que, entendiendo que era un
avergüenza para ellos la p0breza de los
ciudadanos, socorrían sus necesidades,
a unos
concediéndoles tierras de labranza con alquileres
moderados, a otros enviándoles con fines
comerciales, y a otros ofreciéndoles capital para
otros trabajos. (Adaptación de
Isócrates) |