Cumplen la
llamada ley de la limitación, por la que en griego el acento
no va más allá de la tercera mora o tercer tiempo de breve, empezando a
contar desde el final, como puede verse en ἐρ-χό-με-θα. Pero hay
que tener en cuenta que a efectos de acentuación:
1. -αι y
-οι en final
absoluto de palabra cuentan como una (excepto en el Optativo y
en el Locativo): λέγονται.
2. La
penúltima sílaba siempre cuenta como una: λέγωμεν