Pocas cosas hay que no deteriore
el paso del tiempo. Muchas son las que destruye. A quien has visto
joven hermoso, lo contemplarás en la vejez. La tercera generación no
alcanzará a avistar a quien la primera generación sí que lo vio.
Así, aquellas palabras que el olvido ya había hecho desconocidas
para nuestros antepasados, la aplicación de Mucio y de Bruto por
rastrear épocas caducas no será capaz de sacarlas a la luz.
(VARRÓN. Sobre la lengua latina, 5,
5. Traducción de Manuel Antonio Marcos Casquero, Ed. Anthropos ,
Madrid 1990.)