El
latín representa una fase de transición de importancia singular
entre el indoeuropeo común y las lenguas románicas. Lengua de un
gran imperio –sin duda el primer imperio perfectamente organizado
que conoció el mundo indoeuropeo- el latín ha conservado su
estabilidad durante unos ocho siglos. Cuando la unidad de la lengua
hablada comenzó a romperse entre los siglos III y X d.C., la unidad
de la lengua escrita continuó manteniéndose. El latín clásico ha
sido hasta un periodo avanzado de la época moderna la expresión de
la ciencia y de la filosofía en la Europa Occidental.
(MEILLET, A. Historia
de la Lengua Latina. París, 1966. Traducción de F. Sanz. Ed.
Avesta. Reus,
1972)