La
idea de las poesías, como denominó Tiziano a estos cuadros
inspirados en Las metamorfosis de Ovidio, debió surgir en
1550 durante el encuentro en Augsburgo del pintor y el príncipe
(Felipe II) para la decoración de una cámara privada con una serie
de pinturas claramente eróticas. Inicialmente iban a ser tan sólo
cuatro con un nexo común entre ellas: mostrar la belleza de la mujer
desnuda desde cuatro ángulos de vista diferentes. Al menos esto es
lo que se desprende de la carta que acompañaba al cuadro de Venus y
Adonis (1553, Madrid, Museo del Prado) cuando éste fue remitido a
Inglaterra donde el joven Felipe acababa de contraer matrimonio con
María Tudor. En ella, Tiziano le dice al príncipe que puesto que
la Dánae enviada a vuestra majestad se veía completamente de frente,
en esta otra poesía yo he querido cambiar y mostrarla ( a la mujer )
de espaldas, para que el camerino en que ellas se coloquen resulte
más atractivo para la vista. Pronto os enviaré la poesía de Perseo y
Andrómeda, que estará representada desde otro punto de visa
diferente; y también la de Medea y Jasón.
(LLORENS,
T. Tiziano., Madrid, Historia 16,
1993)