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Los humanistas consideraban a la Antigüedad como
remota en el tiempo (todo lo antiguo ejercía un atractivo especial
sobre ellos) pero cercana en cuanto al pensamiento, mientras la Edad
Media, que les resultaba más próxima cronológicamente, en muchos
aspectos quedaba más alejada de su mentalidad. En este contexto el
análisis de Valla es exacto. Los eruditos medievales y artistas de
Italia vivieron, por supuesto, en proximidad más estrecha al periodo
clásico que posteriores generaciones. El pueblo de Roma pasó cada
jornada de su vida entre las ruinas de la antigua ciudad. Y de ahí
exactamente por qué nadie era consciente de que tantos restos fuesen
reliquia de otra cultura, de otro mundo. Formaban parte de su
existencia cotidiana y los trataban como mejor les placía. Ahora
bien, los humanistas, al redescubrir el sentimiento de la
singularidad y significación de la Antigüedad pusieron de moda en el
siglo XV las excavaciones y el interés científico por los
edificios romanos.
( DRESDEN,
S. Humanismo y Renacimiento. Madrid. Ed. Guadarrama, 1968.
pp.
52-53.) |