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En Occidente casi
toda España estaba pacificada, excepto la que pegada a los Pirineos
está bañada por el océano. Allí dos poderosísimos pueblos, los
Cántabros y los Astures, se movían libres de la dominación. El
pueblo de los Cántabros fue el más duro y persistente en rebelarse,
y, no contento con defender su libertad,
hostigaba1 a los vecinos Vacheos, Turmogos y Autrigones
con numerosos ataques.
(FLORO.
Epítome II,
33) |