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Las tortugas eran unas torres
grandes de madera, anchas y poco altas, que andaban sobre seis u
ocho ruedas, cubiertas de pieles de buey recién muerto para
protegerse del fuego. Se usaban para cubrirse cuando se acercaban a
minar las murallas o batirlas con el ariete. Las torres de madera
servían para levantar a los sitiadores a la altura de las murallas a
fin de ahuyentar a los sitiados con tiros de flechas y con los
escorpiones, y también para pasar a los muros sobre puentes
levadizos. La altura de estas torres llegaba algunas veces a ciento
ochenta pies, con veinte pisos. Las cubrían con pieles frescas de
buey y las guarnecían con cien hombres que se empleaban unos en
moverlas y otros en tirar contra los sitiados. (VITRUBIO.
Architectura.)
(Doble espacio) |