|
Con
las máquinas incendiarias arrojaban dardos a los que unían materias
combustibles que se encendían al tiempo de dispararlos contra las
máquinas de guerra o contra los navíos. El ariete servía para
derribar las torres y murallas y abrir brechas. Era una gran viga de
hierro, por un extremo grueso y macizo que, suspendida por el medio,
la impelían a fuerza de brazos. El taladro se parecía mucho al
ariete. Se componían de una viga de hierro por la extremidad, pero
con hierro puntiagudo. Servía para romper y quitar a pedazos una de
las piedras de la muralla, a fin de que luego, aplicando el ariete a
las que estaban alrededor, pudiese quitarlas empujándolas hacia el
agujero que había hecho el taladro. (VITRUBIO.
Architectura.) (Doble espacio) |