La pompa triunfal quedó repartida en tres días. El
primero apenas si bastó para contemplar las estatuas, pinturas y
colosos tomados al enemigo, transportados en doscientos cincuenta
carros. Al día siguiente, oíros muchos carros transportaban las mas
hermosas y costosas armas... detrás de los carros caminaban tres mil
hombres que llevaban plata amonedada en trescientos cincuenta vasos
de tres talentos de peso por pieza (...). Otros portaban las
cráteras de plata, vasos en forma de cuerno, copas y cálices (...).
El tercer día las trompetas abrían la marcha (...) después tras un
pequeño espacio, iban los hijos del rey, como esclavos, y con ellos
la multitud de criados, maestros y pedagogos, todos bañados en
lágrimas (...) después de éstos, transportaban las coronas de oro en
número de cuatrocientas, que habían enviado las ciudades junto con
sus embajadores a Paulo Emilio como premio a su victoria. Luego iba
el mismo Paulo Emilio montado sobre un carro espléndidamente
adornado (....) Todo el ejército llevaba también ramos de laurel y
seguía al carro del general... cantando canciones o alabanzas a los
éxitos de Paulo Emilio.
(PLUTARCO. Vidas Paralelas, Vida de
Paulo Emilio )