Crisis de las religiones tradicionales

No hay ninguna religiosidad en mostrarse a menudo con la cabeza cubierta, volverse hacia una piedra, acercarse a todos los altares, inclinarse postrado en tierra, levantar las palmas de las manos ante los santuarios de los dioses, salpicar sus altares con gran profusión de sangre de cuadrúpedos y acumular ofrendas votivas unas sobre otras, sino que la religiosidad consiste más bien en poder contemplar todas las cosas con espíritu tranquilo.
(LUCRECIO)