La mujer y el divorcio

¿Es que hay todavía alguna mujer que se avergüence al ser repudiada, después de que algunas damas, de linaje noble e ilustre, cuentan sus años no por el número de los cónsules, sino por el de sus maridos, y se divorcian para casarse, y se casan para divorciarse? Eso infundía respeto mientras era una cosa rara; más tarde, como no había páginas en las actas del Senado, de los sacerdocios y colegios sin un divorcio, aprendieron a hacer lo que no cesaban de oír..
(SÉNECA. Beneficios, 3, 16.)                

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