La familia romana

La familia constituía una sociedad religiosa y civil. Era religiosa porque tenía sus propias fiestas y cultos, en los que el pater familias actuaba como sacerdote. El culto se dirigía a los dioses Penates y a los Lares, protectores de la casa, y a los Manes, es decir, el culto a las almas de los antepasados. Era civil porque su constitución era autónoma y patriarcal, dirigida por una sola persona -el pater familias-, a quien la ley otorgaba toda la autoridad doméstica. Su poder abarcaba también el ámbito judicial, legislativo y administrativo con respecto a todos los que pertenecían a la familia. El poder que ejerce el pater familias sobre los sometidos a él se llama patria potestad.
(ESPINOSA, Y. y MUÑOZ, R. Cultura Clásica, Madrid, 1998)

(Doble espacio)