Un día de colegio

Por la mañana me levanto al rayar el alba, llamo al esclavo y le ordeno que abra la ventana. (...) Me levanto, (...) le pido los calcetines y los zapatos porque hace frío. (...) Una vez calzado, tomo una toalla. (...) Traen agua para lavarme en una palangana. Me lavo bien la cara, las manos, la boca; me limpio los dientes y las encías, escupo, me sueno las narices y me seco. (...) Me quito la camisa de dormir, me pongo una túnica y me ciño el cinto. Me perfumo la cabeza y me peino. Salgo de mi habitación con mi pedagogo y mi nodriza. Saludo a mi padre y a mi madre. Busco mi material para escribir y se lo doy al esclavo. Todo está preparado y me pongo en camino. (...) Me salen al paso los amigos; les saludo y me saludan. (...) Dejo el abrigo en el vestíbulo, me peino, entro y digo al maestro "Buenos días". El me saluda. El esclavo me entrega el material de escribir. (...) Este es mi sitio, lo he cogido antes que tú. (...) Me siento y me pongo a trabajar. Ya he aprendido la lección. Le pido al maestro que me deje ir a almorzar a casa, me cambio de ropa y como pan blanco, aceitunas, queso, higos secos y nueces y bebo agua. Vuelvo a la escuela (...).
(CORPUS DE GLOSAS LATINAS. III, 379, 74 y s.)

(Doble espacio)