La dictadura I

Se decidió nombrar un dictador para restablecer la apurada situación y Lucio Quincio Cincinato fue nombrado por acuerdo unánime. L. Quincio estaba atareado en una faena agrícola; los legados lo saludan como dictador felicitándolo, le dicen que vaya a la ciudad. Acompañado por el jefe de la caballería acude a la asamblea, proclama la clausura de los tribunales, ordena que se cierren las tiendas en toda la ciudad, prohibe que nadie realice negocio privado alguno; ordenó que todos los que estuviesen en edad militar se presentasen en el Campo de Marte antes de la puesta del sol, con alimentos cocidos para cinco días y con doce estacas. El dictador abandonó, al cabo de dieciséis días, la dictadura que había recibido por seis meses.
(TITO LIVIO. Historia de Roma desde su fundación III, 26-29)

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