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Rómulo reservó estas prerrogativas1: en primer
lugar, presidir y los sacrificios y cumplir todo lo
que fue previsto por la voluntad de los dioses; a
continuación, en tanto que guardián de las leyes y de las
costumbres de los antepasados, ocuparse de la justicia según
el derecho natural y el derecho establecido: juzgar los
mayores crímenes, encomendar los menores a , pensar en impedir todas las faltas en
el proceso; reunir al y convocar , expresar el primero su opinión y
ejecutar las decisiones de la mayoría. Tales fueron los
poderes acordados al rey y tuvo, además de éstos, el mando
supremo de . (Dionisio DE HALICARNASO.
Historia antigua de Roma II, 14,
1-3)
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