|
SAT.
Espero que esto salga bien para mí, para tí y para mi estómago para
siempre, que tenga comida siempre y que baste y sobre: sígueme por
aquí, hija mía, con la bendición de los dioses. Ya sabes lo que
tienes que hacer, ya te he contado lo que tengo pensado, por ese
motivo te he engalanado, hoy te vendere, muchacha. VIR. Te
agradaré padre, aunque veo que con gusto buscas la comida de
otros. ¿Acaso por causa de tu estomago venderás a tu
hija? SAT. Sería extraño que te vendiera por
causa del rey Filipo o de Atalo antes que por mi causa, ya que
eres mía. VIR. ¿Soy para ti una hija o una esclava? SAT. Las
dos cosas. Pero el mando lo tengo yo sobre ti y no tú sobre
mi. (PLAUTO. Persa
II.) (Doble espacio) |