|
¿Ves aquel otro,
erguido de cogote, que también opulento y sin
empleo sabe existir?, pues ese es un
pegote. Sin ese nunca, hay boda,
ni bateo, ni hay ambigú, ni baile,
ni banquete, ni hay partida de caza o de
recreo. (Mariano José de Larra. Sátira contra los
vicios de la
Corte) (Doble espacio) |