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Insistiendo en la veracidad
de estas informaciones y sumamente agitada, Fotis
entra en la estancia y saca del cofre la cajita; yo recojo
esta cajita con ambas manos y la cubro de besos; en primer
lugar la conjuro para que me otorgue el favor de un vuelo
feliz; al instante me despojo de toda mi indumentaria y meto
ansiosamente las manos dentro; saco un poco más de ungüento y
me froto a fondo todos los miembros de mi cuerpo. El ardiente
deseo de parecer un
me lleva a mover alternativamente mis brazos; no aparece
el menor síntoma de pelusa ni de ;
la clara realidad es que mis se
endurecen como cerdas; mi suave cutis adquiere la rigidez del
; en mis extremidades no se pueden ya contar los
, pues cada miembro termina en uno solo con una sola
uña; y en la última vértebra me sale una larga .
Mi rostro pierde toda proporción: me crece la boca, se me
ensanchan las ,
me cuelgan los ;
de la misma manera se cubren de pelo y se desarrollan
exageradamente las .
En la triste metamorfosis, como único consuelo, veo que, si
bien ya no puedo tener a Fotis en mis brazos, se abrían para
mí nuevas posibilidades
naturales.
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