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Vencida y
sometida Italia, el pueblo romano, había llegado a la plenitud de su
desarrollo el año quinientos de su vida.... Si existe la fortaleza,
si existe la juventud, entonces verdaderamente él empezó a ser
fuerte y joven, capaz de hacer frente al mundo entero. Así, cosa
admirable e increíble de decir, el que luchó en su tierra durante
casi quinientos años (hasta tal punto había sido difícil dar a
Italia una capital hegemónica) en los doscientos años que siguieron
recorrió con sus guerras y victorias África, Europa, Asia, en fin,
toda la redondez de la tierra. (FLORO. Epítome II,
1) (Doble espacio) |