|
No pienses, hijo mío, en dar a tu
hija a un esposo latino ni creas en las ya preparadas bodas. Vendrá
un yerno extranjero, con cuya alianza se levantará nuestro nombre
hasta las estrellas y cuyos descendientes verán sometidas a su pies
y regidas por sus leyes cuantas naciones contempla el sol.
(VIRGILIO. Eneida
VII) (Doble espacio) |