No temas, Venus [...] Tu hijo
Eneas sostendrá en Italia grandes guerras, y dominará pueblos
feroces, y les dará leyes y murallas. Pasarán tres veranos y tres
inviernos antes de que pueda reinar en el Lacio y logre subyugar a
los rútulos. Y el hijo de Eneas, el niño Ascanio, que ahora lleva el
nombre de lulo, llenará con su imperio treinta años largos, un mes
tras otro, y trasladará la capital de su reino de Lavinio a Alba
Longa. Allí reinará durante trescientos años el linaje de Héctor,
hasta que la reina sacerdotisa Ilia1
fecundada por el dios Marte, dé a luz dos hijos en un mismo parto.
Luego Rómulo, uno de los dos hijos, engalanado con la roja piel de
la loba, gobernará a aquella gente y levantará las murallas de la
ciudad de Marte y dará su nombre a los Romanos. No pongo límite ni
plazo a las conquistas de este pueblo [...] De esta noble
generación2 , nacerá Julio César, nombre
derivado del gran lulo, y extenderá su imperio hasta el
Océano3
y su fama llegará hasta las estrellas.
(VIRGILIO.
Eneida, Libro I)