|
Huye,
hijo de una diosa, huye y líbrate de esas llamas. El enemigo ocupa
la ciudad. Troya se derrumba desde su alta cumbre(....). Si Pérgamo
hubiera podido ser defendida por manos mortales, mi mano la hubiera
defendido. Troya te confía sus objetos sagrados y sus penas; tómalos
como compañeros de tu destino y busca para ellos nuevas murallas,
que fundarás después de recorrer el mar. (VIRGILIO.
Eneida, II) (Doble espacio) |