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ZEUS.-
¡Qué has hecho, oh tú, el peor de los titanes! Has destruido todo en
la tierra, habiendo confiando el carro a un joven
insensato1, el cual abrasó una
parte al descender cerca de la tierra, mientras que a otra la ha
destruido por el frío al haber alejado de ellos el fuego, y todo lo
ha desordenado, y si yo, percatándome de lo que sucedía,
no lo hubiera derribado con el rayo, no quedaría
nadie vivo. ¡Semejante buen auriga nos has
enviado! Helios,- Me equivoqué, oh Zeus, pero no te irrites
si me dejé convencer por mi hijo que me lo suplicó muchas veces.
¿Pues cómo hubiera podido saber que ocurriría
tanto mal? (Luciano. Diálogos de los
dioses, 25) (Doble espacio) |