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Madre de los descendientes de
Eneas, placer de hombres y dioses, Venus que todo lo engendras
bajo los astros que giran, tu pueblas el mar rico en naves y las
tierras fértiles fecundas; por tí todo tipo de animal concibe y
una vez nacido ve la luz del sol. A tí diosa te rehuyen los
vientos y las nubes del cielo y a tu llegada, por tí la
suave tierra ofrece flores, por tí ríen las llanuras del mar
y brilla el cielo tranquilo con su brillo
luminoso. (LUCRECIO. De Rerum Natura,
I,1) |