|
Y
sin embargo no está ocupado todo en los cuerpos; porque existe
también el vacío en las cosas. (...) Porque hay un espacio
vacante y vació. Si así no fuera, no podrían en modo alguno los
objetos moverse; puesto que es propio de los cuerpos
sólidos chocar y enfrentarse unos a otros en todo
momento; tampoco nada podría avanzar objeto alguno puesto que
ningún objeto cedería a otro. (LUCRECIO. De Rerum Natura,
I, 329) |