A la verdad

   Ven, mueve el labio mío,
 Angélica verdad, prole dichosa
 Del alto cielo, y con tu luz gloriosa
 Mi espíritu ilumina.
 Huya el error impío,
 Haya a tu voz divina,
 Qual se despeña la tiniebla obscura
 Del albo día ante la llama pura.
 (LISTA Y ARAGÓN, Alberto. Líricas Profanas. Oda III.)

(Doble espacio)

   

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