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Quiso el Amor que el corazón helado
De Nise ardiese, y le lanzó una flecha; Mas dio
al punto a sus pies mil partes hecha Contra su seno de
pudor murado. Solicítala en oro transformado,
Y al vil metal con altivez desecha. Busca al
vano favor; no le aprovecha, Quedando en pruebas mil
siempre burlado. Válese al fin de Tirsi que
la adora: Llama al tierno Himeneo, y oficioso De
la mano la arrastra al nupcial lecho.
Victoria canta el Dios: de la pastora Cesa el desdén, y en
llanto delicioso Qual nieve al sol se le derrite el pecho.
(LISTA Y ARAGÓN, Alberto. Líricas Profanas.
Soneto IV ) (Doble espacio) |