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"Pericles1, que poseía gran autoridad por su prestigio e
inteligencia y era inaccesible manifiestamente al soborno, contenía
a la multitud sin quitarle la libertad, y la gobernaba en mayor
medida que era gobernado por ella; y esto, debido a que no hablaba
de acuerdo con su capricho para buscarse influencia por medios
indignos, sino que, gracias a su sentido del honor, llegaba a
oponerse a la multitud."
(TUCÍDIDES. II,
65)
(Doble espacio) |