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"Mi
corazón me impulsa a enseñarles a los atenienses esto: que
muchísimas desdichas procura a la ciudad el mal gobierno, y que el
pueblo1 lo deja todo en buen orden y equilibrio, y a menudo apresa a
los injustos con cepos y grillos; alisa asperezas, detiene el exceso
y borra el abuso, y agosta los brotes de un progresivo desastre,
endereza sentencias torcidas, suaviza los actos soberbios, y hace
que cesen los ánimos de discordia civil, y calma la ira de la
funesta disputa, y con buen Gobierno Todos los asuntos humanos son
rectos y ecuánimes."
(SOLÓN. 25, 3D
7)
(Doble espacio) |